Con la llegada del calor, muchas personas notan una mayor hinchazón en piernas, tobillos o abdomen. Esa sensación incómoda, a menudo acompañada de pesadez, se conoce como retención de líquidos, y es más común en verano de lo que pensamos. Aunque suele ser pasajera, no conviene ignorarla, ya que puede estar indicando un desequilibrio interno que conviene atender.
¿Qué es la retención de líquidos?
La retención de líquidos, o edema, es la acumulación de agua en los tejidos del cuerpo. Se produce cuando el sistema circulatorio o linfático no puede eliminar correctamente el exceso de líquido, lo que provoca hinchazón localizada, sobre todo en extremidades inferiores.
En verano, esta condición se intensifica por varios motivos, y aunque no suele representar un riesgo grave para la salud, sí afecta al bienestar diario y puede volverse persistente si no se trata correctamente.
¿Por qué empeora con el calor?
El calor tiene un impacto directo en la circulación. Cuando la temperatura externa sube, los vasos sanguíneos se dilatan para ayudar al cuerpo a liberar calor. Este proceso, conocido como vasodilatación, hace que la sangre fluya más lentamente y se filtre más líquido hacia los tejidos, especialmente si pasamos mucho tiempo de pie o sentados sin movernos.
Además, en verano solemos sudar más, lo que puede provocar una ligera deshidratación, y el cuerpo responde reteniendo líquidos para protegerse. Si a esto le sumamos un consumo elevado de sal, bebidas azucaradas o falta de movimiento, el resultado es una sensación constante de hinchazón.
Señales de retención de líquidos
No siempre es fácil identificarla, pero algunas señales frecuentes son:
- Hinchazón en pies, tobillos, piernas o manos
- Sensación de pesadez en las extremidades
- Marcas al quitarse calcetines o ropa ajustada
- Menor frecuencia o volumen de micción
- Malestar general o dificultad para concentrarse
Escuchar estos síntomas y actuar a tiempo puede evitar que se conviertan en un problema crónico.
¿Qué puedes hacer para aliviarla?
Desde CombiClinic recomendamos un enfoque integrativo que combine alimentación, hábitos diarios y fitoterapia para tratar la retención de líquidos de forma natural y efectiva.
1. Aumenta la hidratación con calidad
Beber agua es esencial, pero también puedes incorporar infusiones frías con plantas diuréticas suaves como cola de caballo, diente de león o ortosifón. Añadir rodajas de pepino o limón al agua también ayuda a remineralizar.
2. Cuida la alimentación
Evita los alimentos ultraprocesados, ricos en sodio, y apuesta por frutas y verduras de temporada con alto contenido en agua, como sandía, melón, pepino, calabacín o apio. El potasio (presente en el plátano, aguacate o tomate) también favorece el equilibrio de líquidos.
3. Activa la circulación
Caminar cada hora unos minutos, elevar las piernas al final del día o realizar movimientos suaves (como rotaciones de tobillos) mejora el retorno venoso y linfático. Las duchas frías en piernas o masajes drenantes también son aliados efectivos.
4. Ajusta tu estilo de vida
Evita ropa muy ajustada o permanecer muchas horas en la misma postura. Dormir con las piernas ligeramente elevadas y hacer respiraciones profundas también favorece el drenaje corporal.
5. Consulta si persiste
Si la hinchazón es constante, va en aumento o se acompaña de otros síntomas, es importante acudir a un profesional. En CombiClinic podemos ayudarte con un plan nutricional, análisis de posibles desequilibrios y apoyo fitoterapéutico adaptado a ti.
Escucha lo que tu cuerpo quiere eliminar
La retención de líquidos es una señal. A veces, es el resultado de hábitos que necesitan un ajuste; otras, es el reflejo de un sistema digestivo o circulatorio que necesita ayuda. Lo importante es no resignarse a convivir con ella, y saber que hay formas naturales de aliviarla y prevenirla.
En CombiClinic te acompañamos para que este verano tu cuerpo fluya como necesita. Puedes escribirnos a combicliniccordoba@gmail.com o visitarnos en Córdoba para empezar tu plan de salud personalizado.
